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Marca personal: la importancia de ser únicos

Si bien en el mundo empresarial el concepto de Marca Personal resulta bastante atractivo para muchos, poco se habla de cuál es el verdadero camino para lograr establecerla de una manera sólida. 

Y es que en una economía tan dinámica, las personas están obligadas a comunicar de manera eficaz quiénes son, porqué son buenos y qué los diferencia de los demás, es decir, deben transmitir cuál es su marca personal.

Es importante, que como profesional logres que tu entorno tenga una excelente percepción de tu labor, pues debes posicionarte como un buen profesional y generar un aporte que demuestra la valía dentro de la compañía.

Una marca personal es, en esencia, la percepción que tiene tu entorno sobre aquellas características o atributos que te hacen sobresalir,  diferenciarse y ser tenidos en cuenta por quienes necesitan un servicio.

Se trata básicamente de ser competitivo. Pues vivimos en una época donde la reputación tiene un gran peso. Y como profesionales, debemos ser sensibles y analizar bien cuáles son nuestras fortalezas, y más importante, cómo las potenciamos para realizar un trabajo de calidad.

Además, un profesional que quiera mantener una marca personal sólida deberá pensar a largo plazo, pues debe crear un plan que lo lleve a desarrollarse plenamente en el ámbito laboral y personal.

Y…¿de qué sirve?

La marca personal permite a las personas desenvolverse mejor, tomar un rol más protagonista y ser más activo en su trabajo.

El resultado de este proceso será la consolidación de tu reputación, un alto rendimiento laboral y una empresa de procesos eficientes. Pues un trabajador que practica la Marca Personal se ve a sí mismo como un líder, se entrega con dedicación a su trabajo y buscará ser mejor cada día.

Está demostrado que las compañías progresan en la medida que sus trabajadores progresen. El valor humano debe estar por encima de todo, pues tus empleados son el pilar más importante.

Así mismo, los trabajadores deben cambiar el chip: tienen que empezar a ver su trabajo como producto y a sí mismo como prestadores de un servicio eficiente.

 En otras palabras, debes ser el dueño de tu trabajo y la empresa en la que trabajas es tu cliente, pues te paga por tu trabajo, el cual es de completa calidad.

Debes, además, convertirte en vendedor de tu trabajo y son las redes sociales el escenario donde actualmente convergen todas estas situaciones. Ahora nuestros perfiles son nuestra marca.

Para concluir, se podría decir que en el mercado y empresas de hoy, ya no se trata, ni siquiera, de quien tenga la hoja de vida más llena, sino de quienes sepan vender mejor su trabajo.

Deben las empresas también cambiar su mentalidad y dejar de poner el valor humano a un lado, pues ya no se trata de que los empleados “hagan su trabajo y ya”, pues ese modelo antiguo sólo ha creado trabajadores desmotivados, sin ilusión y poca creatividad, los cuales son factores que actualmente son realmente importantes e influyen directamente dentro de los procesos productivos.

 

Fuente: 

  • Ortega, A. P. (2008). Marca Personal: Cómo convertirse en la opción preferente. Esic.

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