De la digitalización a la transformación digital en Latinoamérica

La cuarta revolución industrial marcada por la inclusión de tecnologías que combinan lo físico, lo digital y lo biológico, van más allá de la mera digitalización instrumental que venía siendo exaltada en la economía desde mediados del siglo XX. Esta cuarta revolución cobra más vigencia en un momento en que por la aparición de la pandemia del COVID19 se generó un cambio en el mundo y, por ende en la forma de interrelacionarnos, tras pasar de la instrumentalización digital a la transformación digital. No es un tema menor esta diferencia pues lo digital se refiere a los aparatos y sistemas y la transformación digital es la apropiación de ellos en los procesos de gestión.  A todo nivel, se empezaron a contemplar escenarios para dar respuesta a la nueva realidad a fin de primero, sobrevivir en los negocios y luego, pensar en hacerlos sostenibles. De un momento a otro se salió de una zona de confort y se llegó a la incertidumbre que empezó a predominar en el mundo.

Hoy día, todos los sectores económicos están enfocados hacia la transformación mediante la implementación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC’s). Con el fin de no quedarse atrás y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado, están tomando la “digitalización” como “transformación” y le están dando el nombre pomposo de “transformación digital”. Pero una cosa es transformar y otra digitalizar. Por ello es prudente llamar la atención sobre este fenómeno, revisar y sentar las bases que le permita a las organizaciones implementar un plan para enfrentarse al incierto horizonte que proyecta la post-pandemia.

Ante este escenario, la gestión organizacional se vio sometida a revisar los estructurados modelos mentales por donde se venía actuando y se dio a la tarea de entender como implementar un cambio de perfiles y competencias para enfrentar esta nueva realidad. Cuando las organizaciones desafían estos retos, normalmente le dan mayor importancia a la reflexión instrumental y técnica que a la transformación humana. Es decir, se enfocan en todo lo relacionado a infraestructura e implementación de nuevas tecnologías olvidándose que al fin y al cabo se supone que es el ser humano a quien sirven esos instrumentos. Esto puede ser un error debido a que la actual situación exige, para enfrentar la nueva realidad, un cambio de cultura y trabajar con mayor empatía, resiliencia, cercanía e innovación, en otras palabras, transformación.

Partiendo de un estudio de la CAF (2020) se puede observar que varios países de Latinoamérica, antes de la pandemia, venían caminando en un proceso muy interesante de digitalización, medido como el incremento de los niveles de penetración del internet. Desde el punto de vista de los negocios, esto se puede interpretar como el manejo de canales más amplios donde poder distribuir productos, servicios, comunicaciones, educación, etc. Los niveles de penetración de internet en nuestros países han crecido en los dos últimos años aproximadamente 5% (ver cuadro 1), que es alto si se ve que la internet está en Latinoamérica desde mediados de los 1980s.

La pandemia ha obligado a incrementar cobertura, aunque según la CEPAL siguen brechas de entre 15 y 20% entre zonas rurales y urbanas (solo Costa Rica, Uruguay y Brasil tienen casi paridad). Pero las necesidades actuales además de cobertura, exigen calidad, que medida por acceso a banda ancha alcanza apenas el 67.3% frente al 138% de Norteamérica y por velocidad media de conexión 22.27 Mbps frente a 34.51Mbps de la media mundial. Esto confirma que aún hay brechas en digitalización y ni que decir entonces de la transformación.

Cuadro 1. Penetración Internet 2019-2020 (%)

Chile 82,33 82,33
Colombia 71,40 76,47
México 67,75 69,79
Perú 56,65 69,79
América Latina (promedio ponderado) 73,52 78,78
OCDE (promedio ponderado) 86,07 88,33

Fuente: elaborado con base en CAF 2020 abril 3.

La labor que hacen los gobiernos para que una mayor proporción de la población cuente con este servicio se ha convertido en un gran reto y las empresas parecen haber respondido. Por ejemplo, las empresas en Colombia y México han aumentado su presencia web un 800% y en Brasil y Chile un 360%. Pero el desafío va más allá, porque los procesos de transformación tanto en la sociedad civil como en las organizaciones no se ha llevado de la manera más dinámica, debido a que actualmente muchas empresas se encuentran rezagadas; recordemos, no sólo consiste en tener el recurso humano, sino también el de manejar una adecuada estrategia.

El tema del internet resulta muy interesante para las organizaciones ya que les brinda la oportunidad de proyectarse a través de las redes sociales y abrir posibilidades a mercados insospechados, por ejemplo al decidir hacer parte de redes sociales como Facebook (incluyendo Instagram y WhatsApp), Twitter, TitTok, Kwai y las que estén por aparecer. Más allá de un sistema de interacción social, la idea para la empresa es convertirlas en plataformas de interacción comercial y de negocios haciendo que el abanico de posibilidades para las empresas sea inmenso. La imagen, la marca y sus productos estarán al alcance de una demanda potencial creciente en otras palabras, contarán con una gran cantidad de gente conectada, donde abunda toda clase de información, que correctamente llevada corresponderá a la toma de decisiones que hagan a las organizaciones más sostenibles y entender de manera más cercana al mercado. La transformación digital permite poder segmentar, saber quién es el público objetivo y donde está ubicado. En otras palabras, es una puerta que le puede generar muy buenas opciones de posicionamiento y competitividad.

El nivel de penetración de Facebook (Cuadro2), ya supera el 66% y cada punto que se gane no solo en esta red sino en las otras, significa un mundo de posibilidades para la proyección en nuevos mercados. Este aspecto es importante ya que la pandemia obligó a una gran proporción de las cadenas logísticas y negocios a adelantar sus procesos de digitalización para moverse en el nuevo entorno y no perder las posiciones competitivas en las que se venían moviendo. Los nuevos canales de distribución digital que son instrumentales han tenido que ser ajustados rápidamente para convertirse en parte esencial de la gestión empresarial motivando a los actores a desarrollar incluso sus propias operaciones logísticas, mientras que los nuevos participantes encuentran nuevas formas de generar valor.

Cuadro 2. Penetración de Facebook 2019-2020 (%)

Países 2019 2020
Chile 69,33% 69,33%
Colombia 62,32% 66,74%
México 64,41% 66,35%
Perú 67,05% 72,30%
América Latina (promedio ponderado) 63,83% 66,51%
OCDE (promedio ponderado) 64,48% 66,28%

Fuente: elaborado con base en CAF 2020 abril 3.

La logística es uno de tantos ejemplos que requiere que las competencias digitales apoyen la transformación. Datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones para 2019-2020 muestran las brechas de los países latinoamericanos frente a conocimientos digitales. En habilidades avanzadas (programación especializada, configuración y uso de software, conexión de dispositivos) el rezago es general. Chile con un bajo 12% de la población es el de mejor desempeño en la región; el resto está en el rango del 3 al 7%. En cuanto a conocimientos intermedios (transferencia de archivos, manejo de hoja de cálculo, presentaciones digitales), la situación mejora desde un 12% para Brasil hasta un 37% de Chile. Finalmente, en conocimientos básicos (enviar correos con adjuntos, usar procesadores de texto, copiar y mover archivos) nuevamente Brasil es el menor con solo el 20% de su población. Perú, Colombia, Ecuador y México alcanzan un rango entre el 26% al 32% y Chile llega al 52%.

Si en la región menos del 40% de la población posee habilidades digitales al menos bajas, no puede esperarse que la llamada transformación digital se consolide. Claramente el esfuerzo de digitalización en los países avanzó por causa de la pandemia. Sin embargo, es posible que por esta misma causa la brecha de conocimientos se haya ampliado, lo que es contraproducente para la transformación digital. Este dilema tendrá que irse resolviendo de manera mucho más rápida pues mientras la digitalización avanza a pasos agigantados las habilidades para aprovechar su uso en el grueso de la población se ensancha y dificultarla aún más la tan esperada transformación.

 

Fuente: Universidad del Norte

 

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